• Si parece que tarda en hablar o tiene muchas dificultades para ello.
  • Si la pronunciación de los sonidos y la construcción de palabras y frases parece estar alterada.
  • Si parece que no comprende bien lo que se le dice.
  • Si parece que comprende bien los gestos pero no el lenguaje.
  • Si parece que no dice lo que toca en el lugar que toca.
  • Si habla mucho pero sin sentido.

Si observas alguno de estos aspectos o cualquier otro que afecte al lenguaje de tu hijo y que perdure más allá de los 4 años, quizás es conveniente pedir ayuda porque podemos estar hablando de un trastorno del lenguaje, o bien de un Retraso en el desarrollo y adquisición del lenguaje o bien de un Trastorno Específico del Lenguaje … en cualquier caso, ¡hay que empezar a trabajar pronto!

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