Y te preguntarás… ¿qué es el coaching?

Pues bien, en términos técnicos y según la Federación Internacional de Coach, “el coaching consiste en una relación profesional continuada que ayuda a que se obtengan resultados en la vida, profesión, empresa o negocios de las personas. Mediante este proceso, las personas pueden profundizar en su propio conocimiento, aumentar el rendimiento y mejorar su calidad de vida.”

Ahora bien, ¿qué entiendo yo por coaching?

Te lo explico:

Cada persona dispone de una manera de enfrentarse a los conflictos, el estrés y a sus propias emociones. Cuando en la familia aparece una dificultad o un trastorno, en muchas ocasiones, las reacciones tienden a ser contrarias a las que deberían ser, porque no se sabe abordar la situación.

Es entonces cuando se hace necesaria una ayuda externa, que comprenda y que ayude a comprender. Que oriente y enseñe. Que aligere la carga que supone el enfrentarse a algo desconocido. Que motive y que incentive. Que muestre cada paso a seguir. Que proporcione tranquilidad, seguridad y confianza. Que ayude a mejorar tu calidad de vida….y la de tu hijo.

Eso es, para mí, el coaching.

¿Por qué lo considero necesario?

Porque comprendo la incertidumbre que sientes cuando detectan, en tu hijo, una dificultad o un trastorno que hasta entonces, desconocías.

Porque entiendo que quieres lo mejor para tu hijo.

Porque admiro el coraje con el que te enfrentas al problema y buscas todos los recursos a tu alcance para seguir hacia adelante.

Porque observo la desmotivación y frustración que siente tu hijo en el día a día.

Porque tu hijo, se merece una oportunidad.

Porque tus pasos, serán también los suyos.

Porque tú puedes ser, sin duda, el cambio que él necesita.

¿Cómo aplico yo el coaching?

Para los papis:

No hay una única forma de entender ni de llevar a cabo el coaching. Sin embargo, tengo en cuenta los siguientes aspectos:

  • Escucharte como aspecto esencial… y primordial.
  • Aportarte tranquilidad, seguridad y confianza.
  • Comprender cada uno de los problemas que te preocupen.
  • Partir de la idea de que has elegido hacer lo mejor para tu hijo y que por tanto, estás dispuesto a hacer cuanto sea necesario.
  • Ayudarte a gestionar tus emociones.
  • Establecer conjuntamente los objetivos que queremos conseguir.
  • Adaptarme a tus necesidades.
  • Responder a tus inquietudes.

Para vuestros hijos:

  • Descubrir cómo se siente y hacerle ver que lo comprendo.
  • Aportarle seguridad, tranquilidad y confianza.
  • Ayudarle a asumir parte de la responsabilidad.
  • Ayudarle a ser consciente de sus puntos fuertes y a potenciarlos.
  • Enseñarle todas las estrategias a mi alcance para mejorar en todos los ámbitos de su vida (personales, sociales y académicos).